Compra millonaria en Río Negro: aseguran que hijos de Jorge Macri adquirieron 1.600 hectáreas

Una operación inmobiliaria en el norte de la Patagonia genera repercusión: aseguran que Antonio y Giorgio Macri, hijos de Jorge Macri, adquirieron un campo de 1.600 hectáreas en Río Negro por un monto superior a los 2 millones de dólares.
Lo que importa01 de mayo de 2026
macri e hijos

Según publicó el medio Diario Río Negro, la operación se habría concretado durante la segunda mitad de 2025 en un predio ubicado en cercanías de Guardia Mitre, a menos de 100 kilómetros de Viedma.

Un campo con acceso al río

De acuerdo a la información difundida, el terreno se encuentra lindero al río Negro, uno de los principales recursos hídricos de la región. Parte de la superficie corresponde a zona de valle, mientras que el resto se extiende sobre áreas de meseta.

El campo pertenecía previamente a una familia local que desarrollaba actividades de ganadería extensiva.

Proyecto productivo en marcha

Tras la compra, los nuevos propietarios habrían iniciado gestiones para desarrollar un emprendimiento productivo. En ese marco, solicitaron factibilidad eléctrica a la empresa distribuidora provincial, un paso clave para implementar sistemas de riego.

El acceso a este recurso es determinante para avanzar con producción agrícola intensiva, una actividad que en los valles irrigados de la región presenta altos niveles de rendimiento, especialmente en cultivos forrajeros, frutícolas y hortícolas.

Antecedentes y contexto

El caso se da en un escenario donde crece el interés por el desarrollo productivo en zonas irrigadas de la Patagonia. En la región ya existen antecedentes de proyectos de gran escala vinculados al sector agroindustrial.

Entre ellos, se menciona una iniciativa en Carmen de Patagones impulsada por Fabio Calcaterra, primo del expresidente Mauricio Macri y familiar de Jorge Macri.

La operación en Río Negro suma un nuevo capítulo a ese proceso de expansión, en una zona estratégica por su acceso al agua y potencial productivo.

Fuente: La Voz